Los Alquimionautas Cibernéticos por Marco Aurelio Parada Soto

Los Alquimionautas Cibernéticos por Marco Aurelio Parada Soto

Titulo del libro: Los Alquimionautas Cibernéticos

Autor: Marco Aurelio Parada Soto

Número de páginas: 471 páginas

Fecha de lanzamiento: February 25, 2016

Editor: Marco Aurelio Parada Soto

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Marco Aurelio Parada Soto con Los Alquimionautas Cibernéticos

Manuel Sueño, profesor de Fisiología Humana en una pequeña Facultad de Medicina, sintiéndose molesto por ciertos acontecimientos antiacadémicos promovidos por las autoridades de su facultad, escribe una carta pública denunciándolos a la comunidad universitaria a la que pertenece. Los señalados responden con un panfleto anónimo en el que lo atacan con insultos y acusaciones de un elevado nivel de virulencia y difamación. Sospechando que uno de sus colegas es agente promotor y principal ejecutor de las agresiones en su contra, Sueño decide defenderse con un ataque literario de altura. Para ello redacta el documento satírico: ´¿Será Verdad que solo La Alquimia?´, y lo dedica a quien considera su principal detractor. En él expone su tesis de que los alquimistas han utilizado el excremento como ingrediente esencial para obtener la piedra filosofal. Uno de los argumentos empleados por Sueño para defender su tesis se basa en que los efectos que debe perseguir el alquimista son fundamentalmente de carácter espiritual y están a lo mejorr relacionados con los efectos “psico-espirituales” producidos por los hongos alucinógenos que crecen en el excremento. La línea argumental se apoya pues en el paralelismo de las asociaciones excremento-hongo- espíritu y excremento-piedra-espíritu, apoyada esta última en datos extraídos de textos herméticos. Los razonamientos confluyen en el reconocimiento de la existencia de mucho excremento en su universidad, y en la sugerencia de usar ese ingrediente para elaborar la materia prima que permita la transmutación académica y moral de dicha institución. Para firmar su escrito, Sueño decide pedir prestado el apellido al Capitán Alatriste, uno de los héroes del novelista Pérez-Reverte, y le endilga el de Malatesta, su oponente, a su supuesto enemigo.Sueño envía el documento al foro profesoral de su universidad, red cibernética local para la cual el artículo había sido originalmente pensado. Días después, nuestro héroe desaparece misteriosamente y todas las pesquisas que se llevan a cabo para encontrarlo se tornan infructuosas. Un par de colegas amigos, ALfaguaro y Omegario, logran entrar a la cuenta de correo de Sueño, y descubrir además una serie de notas que este último había ido redactando sobre el papel. Con ello queda claro que nuestro profesor había estado recibiendo y respondiendo una serie de mensajes electrónicos enviados por un profesor alemán, Marcus Welser, quien intenta convencerle de algunos vaticinios y de que Sueño debe aceptar, tanto para sí como para su enemigo Malatesta, la condición de predestinados alquimistas, cosa que él mismo era desde hacía más de 400 años. El Preludio de la novela está redactado al alimón entre Alfaguaro y Omegario. Alfaguaro es la voz principal y redacta lo suyo valiéndose de prosa rítmica; mientras que Omegario se entromete de cuando en cuando mediante un texto en prosa llana, formateado como texto escondido para que Alfaguaro no lo pueda ver y con el cual va criticando lo que el otro escribe. La segunda parte es de naturaleza epistolar y recoge todos los mensajes recíprocos agrupados en capítulos que incluyen un mensaje inicial de Welser, una nota escrita por Alatriste para sí mismo y la respuesta de Alatriste a dicho mensaje. Los correos recogen el forcejeo intelectual entre ambos hombres: el uno, el alemán, contando su supuesta historia y tratando de convencer al otro de que tiene que participar en la más grande operación alquímica jamás realizada; el otro, el local, resistiendo los ataques del primero con un escepticismo propio de un académico entrenado en el método científico. La tercera parte es ya novela clásica, contada por un narrador omnisciente que recoge el relato a partir del final del forcejeo y lo lleva casi hasta el desenlace. A mí la historia me la dictaron, yo la escribí y me gustó. Cuánto me gustaría que a usted, que hasta aquí llegó, también le gustara y la leyera toda, puesto que entonces a usted estaría dedicada.

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